Hola,

Me llamo Esperanza Patero y voy a entrevistar a una persona que muy pocos conocen. Se llama Emilio Rgasmo y ha venido a visitarnos desde República Checa para contarnos un poco sobre su vida.

–          Hola Emilio, vamos a ver si puedo leer bien esta pregunta, porque veo mal de cerca. Cuéntenos algo de su familia, nunca lo hemos visto acompañado de nadie, siempre va solo o con amigos.

–          En primer lugar, con el culo que tiene, no entiendo cómo puede tener vista cansada, pero en fin, la vida es muy plural. Soy padre soltero y tengo una hija. Soy un monstruo, porque como ella tiene una malformación, no quiero que me vean en público con ella.

–          Pues el otro día vi a tu hija y es una chica bien guapa.

–          Ya, es que la malformación la tiene en el clítoris, lo tiene de elefante.

–          No me sorprende, he estudiado mucho sobre su vida y no me escandalizan sus palabras.

–          No me trate de usted, sólo tengo 78 años.

–          ¿Cómo encontró una mujer para que le donase su hijo?

–          A los 25 años estaba muy bueno. Una mujer quiso copular conmigo y al terminar me dijo que muchas gracias por mi esperma, que quería contribuir a generar un espécimen más en este putiferio global, pero que no quería saber nada de su manutención ni de su educación.

–          ¿Qué opina del orden mundial?

–          Creo que las personas inteligentes son políticos, banqueros, accionistas de grandes empresas y expertos en marketing. El resto nos dedicamos a ver Telecinco y derivados. Por tanto, el mundo está moldeado al gusto de los inteligentes.

–          ¿A qué se dedica actualmente?

–          Me han contratado para realizar un estudio que compara el ranking mundial de tenistas con la renta per cápita del país de donde son.

–          ¿Tiene algún proyecto futuro?

–          Por supuesto. En cuanto termine el estudio anteriormente mencionado, me meteré de lleno en la creación de una empresa de seguros que cubre los desperfectos y daños colaterales de las guerras.

–          Ya por último. Dígame dos tonterías.

–          El 70% de los dentistas trabaja a regañadientes, y este año, junto al listín telefónico, repartirán el tontín telefónico.

–          Muchas gracias por su tiempo, señor Emilio.

–          Que no soy señor, que tengo la mente joven, joplines. No obstante, ha sido un placer atenderla, porque con ese culo que tiene, da gusto, hija mía.