Si hablamos de lo paranormal… podemos darle vueltas y vueltas, pero al final todos los sucesos paranormales no explicados por la ciencia hoy en día se resumen en dos conceptos principales: la vida después de la muerte y la vida extraterrestre.

Recuerdo cuando estudiaba bachillerato ver la serie de Expediente X (de la que ahora van a emitir una nueva temporada, nosecuantos años después) y en sus mejores épocas sentirme atemorizado en muchos capítulos. El ser humano teme aquello que no comprende. Para los que vivan en una dimensión paralela, Expediente X desarrolla en sus temporadas las investigaciones de dos agentes del FBI encargados de casos inexplicables. Muchos de sus episodios no tenían relación entre sí, pero poco a poco y de vez en cuando (cada vez con mayor frecuencia) se iba hilvanando una línea argumental con varias ramificaciones en las que se descubría la colaboración entre varias agencias del gobierno de los Estados Unidos con una o varias civilizaciones extraterrestres para realizar sobre la humanidad diversos experimentos y una agenda oculta de motivaciones que obviamente, tienen como fin último la dominación global del planeta y de sus habitantes. La serie vendría a dar una explicación desde la ¿ficción? A los casos de abducciones que mucha gente dice haber sufrido.

Siempre he sido de la opinión de que no estamos solos en el Universo. Pensar en nuestro planeta como una anomalía única creada por generación espontánea me parece una subnormalidad. Igual que de donde no hay mata no hay patata, una especie inteligente y autoconsciente no puede surgir de la nada. Debe haber por tanto un orden cósmico o una criatura, una forma de vida, una consciencia superior o grupo de ellas que ha dispuesto las cosas tal y como las conocemos por un propósito superior que en nuestro estado actual de consciencia no podemos discernir. Realmente si pensamos en el ser humano en términos cósmicos y geológicos somos una especie joven que con su tecnología aún no ha sido capaz de viajar más allá de su sistema estelar. Al igual que un automóvil podría parecerle un carro del demonio a un caballero cristiano del siglo XI, la tecnología extraterrestre de aquellos que quizá nos rodean podrían permitirles estar entre nosotros camuflados, invisibles o incluso infiltrados. Recientemente se dan cada vez más avistamientos de ovnis, especialmente en los Estados Unidos que reciben escasa cobertura mediática pero que mediante internet se difunden ampliamente.

¿Cuál es entonces nuestro propósito como especie? ¿cuál puede ser el propósito de estas otras especies extraterrestres en el universo, si es que realmente existen y finalmente se demuestra su existencia? En una sociedad donde cada vez todo va más rápido y donde cambia la percepción de nuestra realidad y de nuestra propia sociedad cada pocos años, parece que estamos en el umbral de un cambio. La Humanidad hoy en día es global y parece lógico que una revelación de este tipo deba realizarse a nuestra especie en su globalidad y de forma simultánea. Y ¿qué vendría después de esta revelación? ¿Un mundo subordinado o vasallo de un imperio galáctico de una especie extraterrestre? ¿una federación? ¿una convivencia libre y pacífica con unas relaciones comerciales prósperas? No queda pues sino aguardar a la expectativa. Quizá me equivoque y finalmente no ocurra nada y sencillamente continuemos nuestras vidas, con nuestras glorias y nuestras miserias. Con misterios todavía por resolver.