Un fenómeno reciente en el llamado “octavo arte”, los videojuegos, es el cada vez mayor uso de recursos del cine. Sobre todo en videojuegos del género de aventuras, acción, estrategia o fantasía heroica. Séptimo y octavo arte en muchos casos se funden en mayor o menor medida buscando la inmersión del jugador en la historia, y hay quien dice que el futuro del cine pasa por el desarrollo de películas interactivas donde los espectadores deciden cómo se desarrollará la historia. En los años 90 se realizaron algunos experimentos de series interactivas: “Vosté Manteix” fue la primera en TV3 sucedida por “El destino en sus manos” en TVE donde existían para cada episodio dos finales grabados y el público escogía en el transcurso de un debate durante el descanso a mitad de capítulo cómo querían que concluyese.

No es algo tan extraño: tanto cine como videojuegos son sistemas audiovisuales de comunicación y entretenimiento que comparten gran cantidad de recursos y lenguaje. El transcurso del tiempo y el desarrollo de la tecnología ha ido haciendo posible cada vez una mayor fusión entre ambos medios.

Quizá el uso más antiguo de una película en un videojuego puede remontarse probablemente a mediados de los años 80 cuando la tecnología permitió desarrollar unas incipientes presentaciones cortas de los juegos antes de comenzar el juego en sí. Con el paso del tiempo estas presentaciones fueron evolucionando hasta verdaderos cortometrajes, añadiendo tiempo y calidad a los mismos y añadiendo también más vídeos resaltando momentos de importancia en el desarrollo de la historia: la muerte de un personaje, un logro conseguido con dificultad o por supuesto, el final del juego sirvieron de pretextos para dar un toque de satisfacción al esforzado jugador mostrándole el épico resultado de sus habilidades mientras se tomaba un merecido descanso. Cabe resaltar a este respecto un título de 1994, “Wing Commander III: Heart of the Tiger” que probablemente fue el primero en utilizar en sus vídeos a actores reales de Hollywood (Mark Hamill, John Rhys-Davies y Malcolm McDowell por ejemplo) en aquel momento un paso muy grande en la industria de los videojuegos. Muchos lo llamaron la primera película interactiva.

Pero actualmente los planteamientos van incluso más allá. Muchos juegos actuales se postulan ya no sólo como una historia que el jugador desarrolla a través de su experiencia lúdica, sino como una en la que él es el protagonista, un personaje generado dentro de las posibilidades que da el juego y donde el jugador vive otra vida dentro del mismo, toma decisiones y se crea amigos y enemigos. El ejemplo sobresaliente más reciente sería “Skyrim” un juego de fantasía heroica medieval de 2011, pero siguen habiendo otros donde hay un héroe o heroína ya definido. El cambio evolutivo en estos juegos es sobre todo en el nivel de inmersión que se busca en el jugador, en el lenguaje y en los recursos utilizados. “Alien Isolation” de 2014 cuenta la historia de Amanda Ripley, hija de la protagonista de Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979, Ridley Scott; Aliens, 1986, James Cameron; Alien 3, 1992, David Fincher) que busca respuestas acerca de la desaparición de su madre. Este título no sólo bebe directamente de las películas de la saga, sino que la experiencia lúdica es plenamente cinematográfica. Desde la perspectiva en primera persona, el uso de la música, el sonido, el color, el tono… es definitivamente una película interactiva de terror psicológico gracias también a la evolución técnica en el apartado gráfico de los videojuegos.

Como podemos ver se ha recorrido un largo camino. Hoy por hoy, la línea divisoria clara es la sala de cine, que no deja de ser un entretenimiento pasivo, frente al videojuego doméstico más activo. El tiempo dirá si algún día iremos a la sala de cine con un mando debajo del brazo.